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Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos

mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible

mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos

mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos

mi estrategia es en cambio más profunda y más simple

mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.

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- Mario Benedetti.
"Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites."
- Mario Benedetti.
"Mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos"
- Mario Benedetti
"No debería quejarme. Lo arruiné todo. Qué estúpida."
"Vaya… podría quedarme viéndolo todo el día. Es tan guapo, su cabello castaño casi oscuro, su color de piel que me encanta, sus pestañas largas y envidiables, sus manos que encajan perfectamente en las mías, sus ojos que me hacen enloquecer por la forma en que me mira, sus labios suaves y dulces, su cuerpo."
- Nicte Cruz
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Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?,”se hizo de noche”… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

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- Jaime Sabines